
- He estado toda la noche pensando en ti, amor.
- Lo sé. Vuelve a ponerme la mano encima estando dormida y pasas las noches en la terraza hasta la próxima primavera.
- No te entiendo. Hoy he tenido guardia en el hospital.
- Anda, anda, ve a pasear a Júpiter.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano
- Lo sé. Vuelve a ponerme la mano encima estando dormida y pasas las noches en la terraza hasta la próxima primavera.
- No te entiendo. Hoy he tenido guardia en el hospital.
- Anda, anda, ve a pasear a Júpiter.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


4 comentarios:
Ah, pues a mí me encanta que me pongan la mano encima cuando (creen que) estoy dormida.
¿También cuando el marido ha estado toda la noche de guardia en el hospital, Ginebra? :)))
Me gustan mucho estos microdiálogos, Gabriel. Pero el punto de vista unidireccional me resulta, cuanto menos, tendencioso.
Si, si, ¡la imaginación al poder en todo caso! ¿Por qué?
1. - Porque no tiene limites.
2. - Porque admite moviola.
3. - Porque se puede cortar por lo sano y cuando una quiera, sin tener que cambiar de postura ni tener que darse la vuelta.
Y, sobre todo, 4. - Porque nunca suele ser experiencia insatisfactoria y faltando, además, voluntariedad e intención creo que no es pecado.
Pregunta: ¿No tiene algo de gimnasia pasiva?
y bue, mas vale que haga guardia completa... al final en casa de herrero se come con las manos.
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