No sabe lo que significa que otra persona le procure placer. Cada noche piensa en ello, en lo joven que es aún. Las películas muestran el territorio prohibido, inaccesible. Escucha canciones que hablan de eso y piensa en cómo será el día que llegue su hombre. Sólo puede haber uno en el mundo. De eso está segura.
Se levanta apoyando el pie derecho con suavidad en la madera. Estira los músculos y comienza a caminar. Al encender la luz del baño ya está frente al espejo. Le gustaré, piensa. Será perfecto el encuentro. Pasa las manos por el contorno de la chica que ve. Ella observa. Y sin saber bien la razón busca su sexo con la mano derecha. Nadie lo ha hecho nunca. La chica que ve sonríe. Ella agradece entornando los ojos y pasando la lengua por los labios.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano
7 comentarios:
uff! se me ocurre como continuar...
pero dejemoslo en que todo está, aunque no se conozca.
Qué pongos autores saben tratar estos asuntos sin caer en lo zafio y lo grosero. Esto es un claro ejemplo de lo contrario. Me encanta, Gabriel.
Sí, fina manera de tratar algo tan mágico. El deseo de lo "inalcanzable" no muere...hasta que lo alcanzas. A veces ni así muere.
Bonita música de un buen músico.
¡Hola!
No me extraña que este texto le guste hasta a Don Laureano. Muy bonito y tierno... y verídico... ¡¡Cuantas veces habremos soñado de niñas con "El único, el verdadero"... sueños!!!
Besos.Almaleonor
Imagen erótica que describe el despertar de la inocencia. A solas, descubriendo lo hasta ahora prohibido, preparándose para compartirlo, con la esperanza de un encuentro cercano y certero.
Lo joven que es aún, sí. Pobre chica, aún no sabe lo que se le viene encima.
Lo has descrito con una sensibilidad exquisita, Gabriel. Aprobado con nota.
Secundo el comentario de HTS.
Elegante tratamiento de un despertar.
Poma.
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