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6/2/10

Y tú ¿cómo estás?


Depresión: Estado de ánimo que caracteriza al que lo sufre por ser un gran consumidor de medicamentos que le atontan con el fin de no enterarse de nada. Durante el período de depresión el individuo descubre cómo es, realmente, el mismo, él y los otros.


Enamoramiento: Estado de idiotez transitoria que provoca un gran revuelo entre las hormonas propias y ajenas (de otro u otro si existen exparejas en las proximidades). Se termina pasados entre seis meses y seis años. Comienza con cualquier cosa por pequeña que sea. Así que cuidado, amigos.


Felicidad: Aún nadie ha sido capaz de definir con exactitud qué es eso de sentirse feliz. Estado de ánimo que se confunde fácilmente con otras cosas que son lo contrario a este (amor, riqueza, etc.). Creo yo que se aproxima a no tener que negarse uno mismo y conformarse con lo que hay. Es decir, que no existe.


Muerte: Última estación del trayecto. El individuo que muere es reconocible con facilidad, no sólo por su quietud y palidez afrancesada, sino porque deja de decir idioteces. Así, de pronto. Después de un largo proceso de aprendizaje, el esfuerzo no sirve de nada. Hay que ver.


© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

31/12/08

La vida se escribe en verde


Hoy suma y sigue. Nada acaba. Al contrario. Queremos envejecer del todo para sentirnos niños. Comenzar de nuevo con los propósitos de cada año por cumplir.
De los muchos que recuerdo sólo un puñado son realidad. De los que se consiguieron sólo un par de ellos merecieron la pena. El resto era cosmética. Ya lo sabía aunque conseguir un reto te mantiene en pie por pequeño que sea. Son esos dos los que parecían imposibles. Y son esos dos los que me anclan al mundo.
Los niños revolotean nerviosos por toda la casa. Silvia descansa echando de menos poder tener un momento de respiro el día que acaben las vacaciones. Cuatro hijos es carga pesada.
Pienso. Escribo. Trato de ordenar un año durísimo escribiendo en un cuaderno todo aquello que me parece importante. Es el mismo cuaderno de años anteriores. Qué pena comprobar que los buenos recuerdos se manchan, que los malos parecen indestructibles.
El amor es verde, la pasión es verde, la desazón también. El miedo, la muerte, la ausencia, la esperanza, el fracaso y los logros son verdes. Todo luce con el mismo color, con diferente trazo aunque verde intenso.
No quiero escribir más. Prefiero dejarme llevar por la euforia de los críos, por la tranquilidad que aporta Silvia a mi vida. Vivo con la mujer que amo y eso es más que suficiente. Quizás sea el mejor resumen que puedo hacer. Cuatro hijos y la mujer de mis sueños esperando a que termine de escribir para preguntarme si nos vamos ya a celebrar que el año acaba. No resume un año sino que es el colofón al proyecto que elegí como forma de vida y al que ya no podré renunciar nunca jamás.
Mis mejores ojalas a todos. Espero que la fortuna sonría a unos y a otros.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

14/10/06

Tal y como es


He pensado esto un millón de veces. La música de Mozart es otra cosa. Escuchar cualquiera de su conciertos, sus óperas o un simple motete hace que las expectativas siempre queden chicas. Es como si la música hubiera estado siempre aquí. Lo único que hacía falta es que apareciera él para escribirla. Todo es natural. Después de cada nota llega la única posible. Eso andaba suelto por algún lugar sin que nadie hubiera llegado a reconocerlo hasta que Mozart lo escribió en un papel para que las cosas quedasen claras y ordenadas definitivamente.Ayer disfruté con Silvia del primer concierto del ciclo Mozart-Arriaga. En el Real de Madrid. Magnífico. Después, cena y una charla de lo más interesante. Hubo tiempo suficiente para comentar lo que acabábamos de escuchar, hablar de las similitudes que hay entre música y literatura, de las diferencias, de cine.- ¿Te gustó la película de ayer? preguntó con esa sonrisa que luce mi mujer cuando quiere decir que espera mi comentario, que finjo estar muerto, pero que no me libraré de ninguna de las maneras.Crash. Si no me equivoco obtuvo un oscar al mejor guión original. Es de esas películas que uno se traga sin rechistar, que intenta hacer pensar sobre la condición humana. Aunque con más trampas de lo que uno piensa si no mira con cuidado.- Me entretuvo. Pero me temo que lo que queda sin contar es lo más interesante. Equivocan los personajes, eligen los que más juego dan porque cualquiera se puede identificar con ellos y eso deja a oscuras lo que a mí más me hubiera interesado. Si piensas sobre lo que cuenta termina por desmoronarse una trama que parece bien construida. No es para tanto.- Mira que eres raro. Le gusta a todo el mundo.- Es que a mí me gusta ver o escuchar, conocer, al fin y al cabo, lo que sujeta el mundo, no lo que lo adorna. En esa película son los secundarios los que soportan el peso de unas historias innecesarias. Son ellos y me los ocultaron desde el principio. Seguramente no hubieran sabido qué hacer con sus historias. No les hubieran dado un oscar.- ¿Qué hubieras contado tú?En la película, entre otras cosas, un policía que tiene un día desastroso abusa de su autoridad, ridiculiza a una pareja que no ha hecho nada por lo que se les pueda detener, registra a la mujer de una forma obscena. Más tarde se encuentran en una situación extrema. Ella ha tenido un accidente de tráfico, su coche va a incendiarse. El policía malísimo se juega la vida y salva a la mujer. Más o menos.- Pues quizás les hubiera hecho coincidir en el súper de la esquina. A ella le faltan veinte centavos cuando va a pagar. Él, que espera en la misma caja, se acerca, deja una moneda junto a la bolsa de zanahorias que va a devolver, con una nota escrita un instante antes. Lo siento. Ella guarda el papel. Y se van cada cual por su lado.- Qué soso.- Cuando llega a casa mira el papel. Recuerda lo que sucedió el día anterior, piensa en lo poco que hizo su marido por ella, ya no le quiere. Y recuerda al policía con cierto morbo.- ¿Lo ves? Eres un raro. ¿Qué hubieras hecho con lo de Mozart?- Eso no puede cambiarse. El mundo es como es. No hay quien mueva ni un milímetro las cosas necesarias. Y Mozart lo es. Él no se dedicó a maquillar esto o aquello, sólo nos dijo hacia donde deberíamos mirar.La buena literatura carece de adornos. Al cine le pasa lo mismo. Y a la música de Mozart. A todo lo que es auténtico le sobra una metáfora que busque una exclamación del lector, una escena muy, muy bonita que no viene a cuento, o una partitura que demuestre lo virtuoso que puede llegar a ser el compositor. Les sobra porque tienen en su esencia lo fundamental. El mundo que nos ha tocado vivir a todos durante siglos. Por muy incómodo que sea, por estúpido que parezca. Es nuestro mundo y lo único que podemos hacer por él es contarlo. Nunca desfigurarlo con más amor del que hay o explosiones asombrosas en las que se salvan los buenos. Los malos existen porque la tierra sigue girando. Y porque podemos escuchar a Mozart.