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14/5/10

Sabor de madre


- ¡Es delicioso! Me recuerda al guiso que hacía mi madre los domingos. Un poco de carne, patatas, pimiento, cebolla y una pizca de sal. Y el punto secreto. Una cucharada de tomate. Si estaba frito mejor. De verdad que está buenísimo.
- Pero ¿se puede saber qué dices? Estás comiendo lentejas. Me tienes harta con tanto recuerdo y con tanta madre para aquí y para allá. Harta del todo.
- Pues yo creo que deberías ponerte contenta. Mi madre era una cocinera excelente.
- ¿Quieres más, amor?
- ¿Qué haces? Joder, a qué viene eso, me has puesto perdido. Madre mía.
- No pasa nada, los recuerdos no dejan mancha. Gilipollas.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Stan Getz - It Might As Well Be Spring






9/5/10

Adivinadoras (1)


- Buenas noches. ¿En qué te puede ayudar Amaranta?
- Hola, Amaranta. Estaba deseando hablar contigo. Qué ilusión me hace. De verdad.
- ¿Cómo quieres que te llame, querida amiga?
- Piscis. Piscis de Murcia.
- Muy bien, Piscis de Murcia. ¿En que puede ayudarte Amaranta?
- ¿Me puedes mirar el trabajo? Andamos con un problemilla en casa y quería saber si se arreglará.
- Dime un número cualquiera, Piscis de Huelva.
- De Murcia, Amaranta, de Murcia. ¿Un número? Seis millones cuatrocientos treinta mil.
- Muy bien, querida amiga. Oh, qué terrible. Veo una gran tragedia económica en tu casa. Sin solución. Pero vamos, horrible del todo.
- Bueno, pues mírame el amor. Mi marido hace cosas extrañas y quería saber si todo es cosa de mi imaginación. Con el mismo número.
- Por el amor de Dios, querida Piscis de Almería, tú marido te la da cada dos por tres. Qué horror.
- Soy de Murcia, Amaranta. Piscis de Murcia. Puedo pedir una cosa más ¿verdad? Tu madre, puedes mirar qué tal le va a ir a tu puta madre, Amaranta de los cojones.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Bebo Valdés y El Cigala - La Bien Pagá






2/5/10

Madres


- Cada día te pareces más a tu padre.
- No entiendo, mamá, algo parecido a esto te costó el divorcio, hubieses tirado por la ventana a papá. Sin embargo, me ocurre a mí y sigues guisando tan feliz. Es como si la misma cosa no te afectase en absoluto.
- Claro, es que cada día te pareces más a tu padre, pero, a la vez, cada día, tú eres más yo. No intentes comprender a una madre.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

ZOOT SIMS - HOW LONG HAS THIS BEEN GOING ON






28/4/10

De la condición humana (1)


- Estás siendo cruel al decir eso.
- Lo sería si no lo dijese. Es la verdad. No puedo cambiar algo así.
- Podrías haberlo evitado. Yo no he preguntado nunca a nadie.
- Quería que supieras con quien vives.
- No, lo que quieres es ocupar su puesto. Y, ni tú ni nadie, podrá hacerlo jamás. Tengo muy claro lo que deseo.
- Resulta patético escucharte. Lo hago porque te quiero.
- No me sabes querer. Me quieres tener. Él, sin embargo, me permite querer aunque no le tenga de una forma convencional. Las cosas del amor no permiten guardar las formas. Algún día lo comprenderás.
- Das pena.
- No, sabes que no. Todos soñáis con ser así, con ser capaces de entender las cosas fuera de lo convencional. Con poder amar sin límites de ninguna clase.
- Te estás buscando la ruina.
- Que no, que lo único que pasa es que estoy viva.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Joaquín Sabina - Mentiras piadosas






27/4/10

De lo mal que se lleva un escritor con la muerte


- A ver, soy la muerte. Tú, tú y tú, conmigo. Tú, pasarás una temporadita más en este antro. Te jodes. Eh, tú, sí, tú. No te escondas, imbécil. ¿No has oído que soy la muerte? Qué cosa más tonta, por favor. Venga, conmigo.
- Oiga, señora Muerte, que G. ha ido al baño. Me dijo que le esperásemos. Un pis, creo.
- Siempre tiene que haber un listo. Me pongo enferma. ¿Estaba para morirse o con si con sa?
- Pues no sé. Buena pinta sí que tiene. Pero igual no le funcionan los riñones. Vaya usted a saber.
- Ve a buscar al tal G., anda. Y date prisa porque me estoy poniendo de mal humor.
- Que dice que no era pis, que era pos. Y que tengamos paciencia, que siempre hay tiempo para morirse.
- Joder con los escritores, qué pesados han sido siempre. Venga nos vamos. Ya volveré cuando tenga un rato. No vaya a ser que esté escribiendo su epitafio y nos lo quiera leer o algo.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Melendi - Hasta que la muerte los separe






26/4/10

¿Incineración?


- ¿Qué hay de comer, mamá?
- Muslos.
- Mamá, ¿estás segura de que hubiera sido peor que le comieran los gusanos en la tumba?
- Saca del congelador el pescuezo para hacer caldo mañana. Y deja de preguntar. Lo hecho, hecho está.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

21/4/10

Amor verdadero (4)



- Cariño, ¿crees que estaremos juntos hasta el final? ¿Lograremos mantener viva la llama de nuestro amor?
- Qué bonita forma de proponer un suicidio en pareja.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano


Amor verdadero (3)


- Pero sor Ernestina ¿Cómo vienes con el hábito puesto? ¡Esto es una casa de citas!
- Don Inocencio, el amor lo puede todo, da fuerzas y valor, nada lo puede parar. Se lo he escuchado decir un millón de veces desde el púlpito, don Inocencio.
- Ernestina ¿tú eres tonta o qué te pasa? Ernestina, Ernestina, Ernestina. Bueno, qué le vamos a hacer. Ve tomando un baño y, mientras, reza alguna cosita. A ver si te pasa el atolondramiento.
- Pero don Inocencio, ¿qué hay de malo en mostrar mi amor? ¿Acaso no siente usted lo mismo por mí?
- Ernestina, al baño.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

20/4/10

Amor verdadero (2)


- Si es verdad que me quieres tírate por la ventana.
- Está bien, lo haré. Pero te recuerdo que estamos en la planta treinta y tres. La caída será mortal.
- Tú salta, demuestra el amor que sientes por mí. Ya veremos cómo arreglamos lo demás.
- Vale, vale. No olvides decir a todos que les quiero.
- Espera, voy a por la cámara porque luego habrá quien diga que no me amas lo suficiente. Ya sabes que la gente es muy mala. Espera. Ahora, venga pon una postura así como de tirarte por amor. Quieto. Ya está. Hale, lánzate al vacío, cariño.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

19/4/10

Amor verdadero


- Eres odioso. Te estoy diciendo que te amo y tú lo único que haces es mirar con cara de bobo.
- Es que soy un robot. No estoy programado para amar ni para odiar.
- Pues con lo que costaste deberías ser capaz de hacer lo que se te pidiese.
- Existe una ampliación de memoria que capacita a los robots de mi generación para el amor. La opción x-349 dota de sentimientos, la x-349 plus dota se sensibilidad y fina ironía, muy útil para embaucar al dueño. Es posible conseguir, sólo por encargo, una ampliación xxx-349 plus. No se la recomiendo, señora. Permite practicar sexo con el androide, pero queda todo muy artificial. Sin sentimientos, ni sensibilidad ni fina ironía.
- Oiga, ¿es la fábrica de robots? Sí, llamo para hacer un pedido. A domicilio. Una ampliación xxx-349 plus. Sí, ya lo sé. Todo eso ya lo pongo yo. Soy de lo más graciosa y muy enamoradiza. No se preocupe. Quisiera que me lo enviasen de forma urgente. ¿Dos semanas? Bueno, pues nada. ¿Podrán enviarme una demo para tirar estos días? Sí, me parece muy bien. La de erecciones y coitos múltiples. Gracias, no sabe el favor que me hace. Adiós, adiós.
- Señora, creo que comete un error.
- Tú a callar y a la ducha. Mandan la demo por internet en quince minutos. Hale, a ponerse guapo.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

craig morgan - thats what i love about sundays






29/3/10

Tratos (2)


- Ya sabes que, si quieres, puedes solucionarlo. Será un rato. Y, además, disfrutando, mujer.
- Me das asco. Lo pienso y me dan ganas de vomitar. Eres un cerdo.
- Pues eso o tendré que hablar con tu padre. No creo que le haga mucha gracia saber lo que te metes a diario ni la cantidad de pasta que me debes. Venga, arrodíllate. No tenemos todo el día.
- Así, buena chica.
- ¿Te importa que suba el volumen de la música? ¿No? Gracias, me ayuda a concentrarme. Y ahora ¿qué, eh, qué? Sí, agárrate hijo de puta, no te va a quedar una gota de sangre en media hora. No grites, estamos de fiesta, ¿acaso no escuchas la música? Oye, voy a tirar esto a la puta basura. Ya no te sirve de nada. No, mejor te lo voy a meter en la boca para que no hables con mi padre. ¿Qué, disfrutando?
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Lee Morgan - The Sidewinder






28/3/10

Mis diálogos preferidos


Es domingo. Voy a dedicar la mañana a escribir. Y el que quiera la puede dedicar a echar un vistazo a estos textos. Me gustó mucho escribirlos. Por diferentes razones.
Por ejemplo, este lo escribí con prisa. Con la misma con la que llegó la muerte.


Este otro quiso ser una pequeña muestra de lo peligroso que siempre pareció la escritura en cualquier lugar y en cualquier momento. Le tengo un cariño especial.


Probando cosas para seguir con la novela me encontré escribiendo esto. Me gustó mucho escribirlo, pero no pega ni con cola en el conjunto de la obra. Y aquí no se tira nada, así que al blog.


Este último me divirtió mucho. Debe ser por eso que lo recuerdo siempre.


Que lo disfruten.

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

27/3/10

Tratos (1)


- ¿Por qué quiere matarme? ¿Qué le he hecho a usted? No nos conocemos de nada.
- Soy un sicópata. No necesito razones. Y deja de hablar que me estás poniendo de mala leche.
- Sí, sí tiene razones. ¿Le pegaron en el colegio cuando era pequeño y gordo? ¿Tal vez la tiene tan enana que no se la encuentra? ¿Su madre no le quería?
- Joder, la cantidad de películas para anormales que ponen en la tele. No sigas por ese camino. Es al revés, hombre, deberías decirme cosas para tranquilizarme, o para hacerme sentir mal y que me viniera abajo. Así lo que vas a conseguir es que te meta una ensalada de hostias y te tenga vivo más de lo que desearás cuando empiece mi trabajito.
- ¿Hacemos un trato?
- Me parece bien, pero te diré yo en que va a consistir. Si abres la boca te corto un dedo, uno por palabra. Y si estás callado acabo contigo rapidito.
- Está como una puta cabra.
- Un trato es un trato. Deja de moverte, coño, no vas a romper la cadena, idiota. Así, con la cinta en la boca no volverás a meter la pata. ¿Cómo decías? Ah, sí, está como una puta cabra. Si no me fallan las cuentas son cinco palabras. Este primero. Ahora sí que piensas que estoy loco, ahora. ¿Duele? Pues verás el anular lo que supone. Eso retuércete. Estás poniendo todo perdido. Vamos a ver esos pies. Este. Y ahora este. Y, por fin, este gordote. Ya te he dicho que yo no necesito razones para hacer estas cosas. Y que me estabas cabreando. Mañana vuelvo. Ya verás como se te han quitado las ganas de decir tonterías.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

blue mitchell - I`ll Close My Eyes






2/3/10

Negociando la burbuja inmobiliaria


- Satán, soy Dios. ¿Se puede saber qué pretendes? Tienes almas desperdigadas por todos los rincones. Todas las noches intentan saltar las vallas divinas. O paras esto o vamos a terminar teniendo un disgusto.
- Ya no cabemos aquí, Dios. Te dije que iba a trabajar con la cantera, que era el futuro. Desde pequeñitos, hay que trabajar con ellos desde pequeñitos. Ahora no hay alma que no llegue más negra que un tizón. Yo hago mi trabajo. Haz tú el tuyo.
- Es verdad que aquí llegan pocos, pero no voy a consentir que me llenes esto de manzanas podridas. Dame un par de siglos. Instalaré más templos y mandaré almas para curas.
- Ja, esos si que saben trabajar con ellos desde pequeñitos.
- No seas tan gracioso.
- Es que soy Satán. Bueno, me tendrás que ceder el limbo durante ese tiempo. Si no lo haces ya me contarás qué hago con esta calaña.
- Está bien. Ya no creen en el purgatorio, lo tengo vacío. Dos siglos y me lo devuelves. Sin almas ni nada de eso, claro.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Don Byas - Laura






13/2/10

Dudas razonables


Caminan despacio. Ella con los brazos cruzados sobre el pecho. Él con las manos agarradas a la espalda. Miran al suelo uno, al frente la otra.
- ¿Me has echado de menos?
- ¿Debo decir la verdad? Ni siquiera sé si quieres saberlo. Además ¿Importa algo lo que ha pasado antes de este instante?, es ahora cuando alza la vista, gira la cabeza y observa el rostro de la mujer.
- Si importa más o menos es irrelevante. Necesito saber.
- Nunca extrañé tanto, nunca estuve tan ausente, dice el hombre mirando, otra vez, al suelo.
- ¿Por qué no llamaste?, le mira apretando los dientes. Se niega la posibilidad de un llanto estúpido.
- Necesitaba saber.
- ¿Qué pasará ahora?, dice aflojando la fuerza de las mandíbulas.
- Ya sabemos. Toca olvidar lo que fuimos, dice mientras se detiene.
- Podríamos perdernos de nuevo, ella continua caminando.
- Eso ya no importa. Conocemos el camino de vuelta. El dolor jamás se olvida, camina nuevamente, un paso por detrás de ella.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Concha Buika - Nostalgias






29/1/10

Ciao J.D.


- Don Dios, don Dios, hay un alma en la puerta discutiendo con don San Pedro. Dice que no quiere entrar de ninguna de las maneras.
- Hijo, ¿no será que está confundido? ¿Alguien le ha dicho que esto es el cielo?
- Claro que se le ha dicho. Del derecho y del revés. Pero grita que no soporta tanta alma alrededor. Yo no entiendo nada. ¿Qué podemos hacer, don Dios?
- Poca cosa, hijo. Seguro que se trata de Salinger. Prométele un espacio reservado por siempre jamás. Y la posibilidad de mirar desde un lugar alejado sin ser visto. No olvides entregarle papel y lápiz. Eso no lo olvides. Ah, que no se le ocurra a ningún alma de escritor acercarse a él. No quiero conflictos.
- Le mantendré informado, don Dios.
Dios se queda pensando. Ya tendré tiempo de pedir que me dedique un ejemplar del libro ese, el de Holden. Y sonríe.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

28/1/10

Toma y daca y nada


- No te preocupes por mí. Siempre me he sabido buscar bien la vida. Saldré adelante. Aún me considero un tipo duro.
- ¿Por qué no quieres que te ayude? Es estúpido por tu parte. Deja esa imagen de hombretón a un lado.
- Lo que no tiene sentido es que me hayas destrozado la vida y ahora me la quieras arreglar -dice mientras enciende un cigarro que se le cae inmediatamente- Incluso ahora que quieres parecer la dama salvadora no puedes evitar dejar claro que te parezco un gilipollas.
- Yo lo único que hago es decirte las cosas con claridad.
- No, lo único que haces es pensar que el mundo eres tú. El hueco que dejo lo tendrás que rellenar con lo que puedas, tal vez con un auténtico imbécil. Sólo así te podrás dar cuenta de lo que has tenido al lado.
- Y tú ¿con qué lo llenarás? ¿Una mujer inteligente? ¿La gran belleza del planeta? ¿Con la reina de Saba?
- Que va, conmigo mismo. Ya me encontraré por el camino. Ya me encontraré.
Cuando llega a la calle se ajusta la mochila en los hombros. Apenas pesa porque apenas la llenó con cuatro cosas. Comienza a caminar. Pasa por delante de la pastelería, mira el escaparate, continúa, regresa y entra.
- Quisiera ese pastel, por favor.
Lo come despacio. Mientras, piensa en la cantidad de años que deseó hacer algo tan insignificante. Busca una explicación para justificar algo así. Pero no la encuentra.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

7/1/10

En busca de la inmortalidad


- Vengo para ver a Dios.
- Pues tendrá que ir a la parroquia de su barrio. No sé si sabe usted que esto es un autobús urbano.
- A mí me han dicho que Dios está en todas las partes del mundo.
- Vete a la mierda, payaso. Venga, o pagas el billete y te callas o te bajas ahora mismo.


- Vengo para ver a Dios.
- Si quieres te pongo una caña de cerveza. Otra cosa no puedo hacer.
- Pero ¿Usted sabe dónde le puedo encontrar?
- Te aseguro que por este bar no ha pasado nunca. ¿Quiere esa cerveza o no?
- No.
- Pues no pienses en utilizar el retrete. A la calle.


- Vengo a ver a Dios.
- Pues estás en el lugar adecuado. ¿Cuándo has muerto?
- ¿Estoy muerto?
- Totalmente muerto.
- Entonces ya no me interesa. Si lo que quería era ser inmortal.
- Pues entonces, para abajo. Allí se pueden vender almas por poca cosa. Pregunta por Lucifer.


- Vengo a ver a Lucifer.
- No está. Se encuentra en el cielo jugando su partida de ajedrez con Dios.
- Vale. Dígame en qué caldera me meto. Yo ya paso.

© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

5/1/10

Sobre el altar no queda nada


- Me acabas de prometer una vida entera.
- Y tú a mí.
- Pero entonces ¿ahora que debemos hacer?
- Olernos, tocarnos, escuchar lo que dice el otro. Esas cosas.
- ¿Querernos?
- Estar.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

3/1/10

¿Quién?


- No sé quién ha podido ser. No puedo creer que tenga alguien a mi lado capaz de hacer algo así.
- Intenta no pensar en ello. Ahora, lo que hay que hacer es buscar una solución, dice el hombre mientras mueve el café con la cucharilla. La taza no está del todo llena, pero derrama algo de líquido sobre la mesa.
- Me ha destrozado la vida. Sólo fue un error. Ahora lo sabe medio mundo y nadie me mirará del mismo modo que antes, dice ella escondiendo la cara entre las manos. Maldito sea, maldito un millón de veces. Tendré que ver como se pudre allí donde esté. Sea quien sea, maldito sea.
El hombre trata de encender un cigarro. El mechero no prende. Lo deja sobre la mesa. Y es en ese momento cuando ella levanta la vista, alarga el brazo, agarra el mechero y enciende el cigarro que aún tiene en la boca el hombre. Ha dejado de llorar. Guardan silencio un par de minutos. Y ella sólo alcanza a preguntarle por qué. El café derramado ya es una mancha.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano