21/5/10

Soledad deseada o no


No creo que exista algo más placentero que la soledad deseada. Eso que te protege del mundo cuando todo se hace hostil, incómodo o ajeno. Eso que te permite sentir que yo soy yo, que lo importante tiene que ver conmigo porque si falto el resto desaparece por siempre jamás.
Querer estar solo, ser solo Llega en el momento de asumir algunas cosas como lo que son, estafas que se convirtieron hace mucho tiempo en forma de vivir.
¿Qué es eso de amar sin límites, amar sin esperar nada a cambio? ¿Qué es eso de entrega total cuando se ama? Si no se ama de esa forma ¿no es amor lo que se maneja? ¿No será que el amor tiene más de nuestra propia vocación (el deseo de ser infinitos cuando somos todo lo contrario) que ese ser por otro o por cualquier otra cosa? El ser humano quiere ser por siempre, por eso se reproduce, por eso quiere a uno y no a otro, por eso desea ser más. Podemos disfrazarlo con amores enormes, con trabajos titánicos, pero lo que queremos es perdurar de forma constante.
Si alguien se plantea algo así necesita de la soledad. Cuando asaltan las dudas, cuando nos planteamos los porqués. ¿Qué pinto yo intentando tener importancia en este mundo? ¿Dónde me lleva semejante idiotez? La soledad es reflexión, es mirar al espejo en el que se puede ver el mismo cadáver de siempre, el mismo que adoramos con frenesí, ese que es (este sí que lo es) nuestro amor verdadero. La soledad es querer ver siempre un rostro en ese espejo. Cuando no sea el mío que sea el de mis genes ordenados de forma parecida, en un volumen leído por muchos, en un epitafio que resuma un esfuerzo.
La única forma de ser es estar solo. Preguntarse contestando con la siguiente cuestión que aparece obligada. Si llegamos al punto en que una contestación sirve y zanja, el camino fue el equivocado. Soledad es sentir que vives, que mueres, que nada quedará salvo un recuerdo en otro. Soledad es verdad. Es yo.
© Del Texto: Gabriel Ramírez Lozano

Elvis Costello and Burt Bacharach - Ill Never Fall In Love Again






4 comentarios:

Ana María Lozano dijo...

Estoy de acuerdo. El primer párrafo es brillante. La soledad tiene dos caras. La soledad deseada y ansiosamente buscada por los que siempre están acompañados (físicamente, que no necesariamente mentalmente o empáticamente), esa soledad es un auténtico regalo, es paz. La otra es "querer contar algo que para ti es muy importante y no tener a quien contárselo" (lo leí en algún sitio). Es la tortura de sentirse solo, aun en medio de una gran fiesta familiar. Es sentirse incomprendido por todos, salvo por uno mismo. Dicen que Dios (si se cree en Él) sólo se muestra en el silencio, el profundo y mágico silencio que da la soledad buscada, el viaje al interior de nuestro ser, allí, en lo más profundo y silencioso anida eso que llamamos 'Dios'. Ahí y en la misma naturaleza, la sonrisa de un niño, de un anciano... pero nunca en en donde hay "ruido".
Creo que todos necesitamos estar (no sentirnos) solos durante unas horas.Un ratito, al menos.
Me encanta la canción del texto. Preciosa.

Vera Miles dijo...

Dice un conocido mío que la física es belleza, y la filosofía pedantería. Yo apuntaría a esto que la física sin matemáticas es solo filosofía. Y que el hombre, sin las matemáticas, tan sólo puede hacer filosofía. La filosofía no es pedantería, tan sólo es una forma de “conocer” sin demasiados recursos. Huelga decir que las “herramientas” nos ayudan a conocer más y mejor. Huelga decir también que de donde no hay no se puede sacar. O sea, que es necesaria cierta predisposición a “analizar” y a “reflexionar” sobre lo analizado. Sin esto, ni ciencia ni pensamiento.

Pero, la ciencia nos dice día a día que nuestras preocupaciones no sirven de nada. El hombre debe preocuparse por sobrevivir y reproducirse. Porque es un animal, no porque quiera ser “infinito”. A partir de esto no hay nada más, y todos nuestros esfuerzos por enriquecernos, ser famosos y resto de estupideces no tienen sentido alguno para con la vida y su fin. Tienen tan sólo un sentido “estético” (o sea, que tiene que ver con el placer y los sentidos), vamos… que todo lo que te ayude a “pasártelo bien”, no está de más.

Amamos (las mujeres sobre todo) porque sabemos que llega un momento en el que ya está bien de concentrar todo de amor en uno mismo. Necesitamos que nuestro amor vaya a los demás (a nuestros hijos, sobre todo). El amor hacia los hijos es lo más altruista que podemos hacer. Lo único, diría yo. Lo demás, responde a necesidades del ego (egoístas)… Las misiones, las ayudas, el buen rollito universal…

No sé si los hombres sentirán igual. Yo lo tengo claro… Todo es ego, todo es soledad para con el ego. Yo estoy y estaré siempre sola. Pero mis hijas me ayudan a sentirme algo más que un engendro egocéntrico que se mira al ombligo constantemente a punto de reventar (y digo esto porque yo me he sentido así, y me siento así día a día… nada que ver con tu escrito :-D) Esto tan solo es una reflexión que surge a partir del mismo.

Abrazos.
Nines

Edda dijo...

La soledad es como una losa que no podemos sostener cuando no la buscamos. Sin embargo esa losa se convierte en una pluma cuando la deseamos.Quien no sabe estar solo, no sabe lo que se pierde. La soledad es un lujo que no todo el mundo sabe valorar.

Anónimo dijo...

Muy buen post, acabo de descubrir este blog y lo seguiré de vez en cuando. Tus reflexiones me han ayudado con algunas cosas:
Me presento, soy aspirante a científica, es decir, quiero serlo pero recién estoy en el nivel inicial de estudiante de ciencias de postgrado, tratando de moverme y sobrevivir en una "gran selva de egos", pasando buenos y malos ratos, ahora comprendo que en ese conjunto de "egos" contra los que debo "defenderme" también debo incluír el mío, así pasaría menos malos ratos ---> ¡tienes toda la razón! estoy empezando a ver que la mayor parte de mis sufrimientos tienen que ver con no satisfacer "MI" ego: yo extenderme influyendo sobre los demás, yo haciéndo ésto, yo haciéndo esto otro, yo ganándo el Premio Nobel, yo curando alguna trágica enfermedad, etc... en realidad después de la primera impresión viene la risa ¡cómo puedo ser tán ególatra y al mismo tiempo creerme una persona "modesta"... y empiezo a recordar las palabras que alguna vez leí en "Obras completas" de Freud [libro que tan chocante me pareció al principio, pero bueno... la Verdad siempre es una bofetada en la cara], merece una re-lectura ese libro.
En cuanto a los hijos, concuerdo: hace algunos meses descubrí que satisfacen en parte la necesidad de vivir para siempre, de hecho sé que NO quiero morir, NO quiero enfermar, NO quiero envejecer con enfermedades degenerativas, y ante la imposibilidad actual de la ciencia de proveer soluciones para evitar esas cosas, no queda otra que prolongar los propios pensamientos e ideas en la mente de los hijos, a ver si terminan o mejoran lo que no alcancé a hacer, ya que hay tanto por hacer; espero que nadie se sienta ofendido por ésto, pero es la pura verdad: nadie cría hijos para que sean todo lo contrario a los propios ideales, y si los hijos se salen de los marcos dados por sus padres, los padres en general se frustran mucho... ¡falló el diseño del clon-yo mejorado!.
Que terrible.
Bueno, estaba triste, me siento mejor ahora: he caído en lo que expusiste en otro post sobre la necesidad de tomar un veneno para seguir soportando la vida [Veneno para vivir http://www.lavidadelreves.es/2006/04/veneno-para-vivir.html]... ¡ah, la humanidad...! así somos no más: conjunto de moléculas organizadas buscándole un "sentido a la vida", pero este veneno me hizo sentir mejor que otros que he probado así que lo guardaré en un frasquito imaginario y lo sacaré cada vez que note que estoy sufriendo a causa de mi ego. ¡Gracias! Hermosa labor del escritor.